Tanta dulzura concentrada en una misma joven: fresca, alba, virginal; se mezclaba con cuanta amargura se puede encontrar en un hombre sumido en el dolor. La inocencia y la experiencia se mezclaban con destreza para crear el sabor perfecto. El sudor de sus cuerpos desnudos y unidos hacía de ellos el mejor café.
4 de noviembre de 2010
4 de julio de 2010
Tu verde color
Abrí una ventana. Doblé mi cuello y saqué de a poco mi cabeza.
Cerré los ojos, sentí el viento dibujar mis contornos y plasmar, con colores, todo lo que fue mi pasado en sólo segundos, con estelas que los niños apuntaban con curiosidad.
Iba rápido, como mi palpitar y como el tuyo. Intenté abrir los ojos de a poco, pero entre tantas luces difusas, sólo distinguí un verde muy claro y muy bello, era todo muy rápido. El viento me robó una lágrima.
La carretera era eterna, como para no dejar de disfrutar el momento... Más rápido, más delicado, el viaje, mis ojos y el paisaje.
Sentado en la arena, la brisa fresca, como la noche.
El destino encarándome, como si fuera el culpable. Yo, agradecido.
Le pedí al viento que me hablara, y me habló del verde, que hoy me pierde y que me mira.
La luna me canta y el verde, me ama.
19 de abril de 2010
Abuelo
7 de abril de 2010
4am

Qué sensual es tu caminar a mi encuentro. Más por el encuentro que por el caminar. Te tomo, e inspirado en Neruda, te reparto versos que envueltos en dulces halagos te llenan de una y otra sonrisa que coqueta me envuelve en las nubes que hoy son recuerdos imborrables.
8 de febrero de 2010
Te esperé con un regalo, un bello ramo de rosas
2 de noviembre de 2008
Diego
Se despertó de un sobresalto. Otra vez esa voz conocida aparecía a esa hora.
Le costó moverse parecía aún atrapado en el sueño, sin embargo, se levantó. Caminó con un sentimiento de ahogo y al asomarse a la ventana, vio quién gritaba.
Lo supo siempre. La voz quebrada y los regaños de desamor se lo indicaban.
Tomó el teléfono realizó la llamada y fue a la cama de nuevo.
Por tercera vez su ex novia estaba ebria.
29 de marzo de 2008
Mujer.
Llevo varios minutos casi acariciando con la vista, aquella conocida silueta.
Se trata de aquella mujer vibrante, armoniosa.
Delgada cintura y anchas caderas, Hermosa, perfecta.
Me gustaría que entendieras cómo haces cantar mi espíritu y, llenas de libertad mi corazón cuando estamos juntos.
Te tengo desde que te conocí, cuando te entregaste a mí cuerpo y te toqué, en un intento temeroso y sensual como toda primera vez. Desde entonces me sentí unido a tu vida, a tu cuerpo, a tus cuerdas y, me enamoraste con cada canción que permitiste que mis manos interpretaran.
