Nuestra Patagonia, SIN REPRESAS

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29 de junio de 2010

Flores al recuerdo.

Si cortas una flor,
Debes darle sentido.
Perdón, confesión, amor
La dalia y la rosa a un querido.

Con recuerdos riegas sus raíces.
Con lágrimas quiebras el pasado,
Con balas callaron inocentes,
Con dolor sellaron lo pactado.

Hay tulipanes y lirios, 
En país tan largo como Chile, 
El otoño aún más largo,
El recuerdo, para los miles.

Flores cada semana,
Dan un nuevo sentido.
Flores para el recuerdo
Nunca han sido de olvido.

A nuestro lado ya no pasan,
Ni cantan con alegría.
Nos los verás de cara al negro.
Valientes guerreros con alevosía.

Su memoria los engrandece,
De nuestra historia hacen grande.
Flores siempre a aquellos hombres,
Flores que respetan, ¡pues que se planten! 

24 de mayo de 2010

Nostalgia

La noche, violenta. El frío, escandaloso. Y el aire que se respiraba, denso.

Sus miradas hablaban más que sus ojos, y sus labios callaban más que sus lágrimas.
Un día muy feliz acababa con un espectáculo de recuerdos. Los recuerdos ya no estaban en sus cabezas sino que rondaban, tal holograma al rededor de los dos cuerpos que, perpetrados el uno al otro bajo una tarde de lluvia se miraban sin pestañear.

El suceso llevaba más de dos años, pero era tan fuerte como para no olvidarlo nunca, las lágrimas caían nuevamente pese a las pocas palabras. Ya no aguantaron más, y se abrazaron. Creyendo rememorar el abrazo de amigo y de hermano. Nuevamente el silencio lo dijo todo, no hubo palabras. Sólo desde algún lugar ese holograma hizo de las suyas, su más grande talento... ser un bufón.

Su consejo fue el mismo de siempre... sonrían.

Bajo la lluvia, un abrazo apretado, el silencio, las miradas, el holograma y la sonrisa transformaron al momento más triste, en el mejor regalo del alegre día.

Pero sólo fue un holograma, una imagen etérea que anhelaban a diario.

17 de mayo de 2010

Café para el frío

Fría tarde de guitarra en mano, y a caminar.

Frías manos, a caminar tomados, tarde a la guitarra.

Café endulzado, tú mi azúcar, yo implacable.
Café implacable, azúcar endulzado, tú y mi yo.

Pasos risueños, guitarra enfundada, tus caricias.
Pasos fundados, caricias risueñas, con tu guitarra.

Fría tarde de Mayo, caminando juntos con guitarra en mano.
Tú el azúcar, yo el café. Tú risueña, yo y mis sueños.


19 de abril de 2010

Abuelo

Suelo recordar al viejo del sombrero,
que tras su coraza,
¡Hombre fuerte!,
Un gran agujero.

En su silencio cavilaba,
Aquella idea a diario,
¡Hombre fuerte!
en su ideario.

El viejo y su sombrero,
Lucía siempre bien,
¡Siempre ha sido fuerte!
El viejo, el edén.

Llevó un esfuerzo de vida,
Sus manos lo delatan.
¡Fuerte, él aprieta!
Si de saludo se trata.

Abuelo, desde el sur.
Abuelo desde el río.
¡Dímelo bien fuerte!
Tus palabras, yo y mi brío.

Abuelo tu sombrero,
Tus palabras, tus acordes.
¡Educarnos fue tu fuerte!
Tú, a tus hijos. Yo y mi suerte.


2 de abril de 2010

RCH

Cuando quiero homenajear a alguien, hay distintas maneras de partir:


-La primera es señalando sus virtudes, y con una buena caracterización, reflejar la imagen en las palabras de quién quiero recordar. Dejando aquella sensación en el interior, y esa sonrisa de lado en el exterior que te hacen valorar al que estuvo frente a ti.

-Otra manera de comenzar es recordando lo que fue... En general, se reconoce lo realizado cuando ya no se tiene, una lástima....

-Y la tercera que se me ocurre, es mirando a los ojos y diciendo gracias.
Debo reconocer que es mi favorita. Tíldame de flojo, porque cuesta menos trabajo, pero me no niegues que requiere de más cojones.

En esta ocasión, se me ocurre agradecer a un amigo, a una familia, a un hermano, que es singular y plural a la vez.

¡A un amigo que está, pase cuánto pase!


Esa pluri-singularidad es a quién hoy sólo digo con justo motivo - antes de sólo recordarlo, o enumerar virtudes- por cada risa.....GRACIAS.

Tú, tú y tú también.

Soy joven, llevo una vida apresurada. Intento aprovechar mi tiempo, aunque más de una vez me pasa la cuenta tanta ridiculez que se me ocurre hacer.


Si bien tengo energía, y es lo que más agradezco de mí mismo, siendo sincero reconozco que soy muy limitado, no administro bien mi tiempo, olvido muchas cosas, me equivoco a menudo, me río más de lo necesario, molesto a la gente, irrito a mis viejos, olvido cumpleaños, postergo encuentros, y pasan años...

Si algo he de recordar tras 18 años de locura, es a aquellos que han estado.
Aquellos que no se olvidan, aquellos que no se ven pero siempre son amigos, aquellos con quienes río, aquellos con quienes me encuentro aunque pasen años.

Si algo he de recordar de cada lugar en el que estado, son las sonrisas que siempre han ido y venido, pero no a las sonrisas sólo como sonrisas, sino de quién vienen.

Si algo se ha de recordar y amar en la vida, son todos aquellos que han estado, presentes y omniscientes. Si algo he aprendido bien, es que de cosas ni momentos se vive, no se vive de comida ni de bebida, se vive de aquellos con quienes tienes momentos, de aquellos con quienes comes y bebes.

Algo que saque en limpio, después de una larga semana...


20 de diciembre de 2009

Cosa de fechas.

No todos los días son iguales.


23 meses.

20 de mayo de 2008

Oscuro, pero lo suficientemente visible como para distinguir a alguien.
Entré inseguro, tarareando una canción que yo mismo compuse, para ti, en un día de aquellos.
Sin saber a qué me enfrentaría fui latido a latido y paso a paso lentamente. De haberlo sabido hubiese corrido, fue entonces cuando te vi, casi quedo pasmado,pero no me lo permití, no me lo perdonaría de nuevo.

Te vi a los ojos.¡Me sonreiste! con tu cara de niño bueno que siempre tuviste y corrí a abrazarte con esa fuerza que sólo se espera de alguien que escapa por salvar su vida.

cuando llegué a tu lado no te esfumaste, me tomaste y entre tus brazos me hiciste reir, como lo hacías entre tus palabras, entre tus risas, tus historias y tus cantos.
Casi alcancé a disfrutarlo...
Hace cuatro meses no tenía una ilusión tan feliz como esa.

En la penumbra al despertar, seguí tarareando la misma canción que te escribí en mis sueños y aún te imagino cantándola a coro conmigo.

29 de marzo de 2008

Una taza de café.


Bien cargado, dos cucharadas de azúcar y tantas lágrimas como gotas hay.
La mezcla perfecta, sorbeteos sabrosos, lujuriosos. Y el humo emanado se disipa entre los recuerdos angustiosos de la canción lánguida de la vida.
4-40 mhz producen ondas en el líquido que refleja un rostro, mi expresión mi vida, y una tarde tan memorable como el día desde que te extraño.

Un racimo de flores tan hermoso como los recuerdos, y un canto en La menor hacen de mi vida una bahía, que paso a paso voy caminando contigo, presente a cada huella.

Aún no he decidido dormir. Entonces, una taza de café.