Desde el inicio de los tiempos el hombre se ha preguntado "¿dónde iremos luego de la muerte?"
algunos han dicho que la muerte es la prueba de que existimos, otros que la vida no tiene sentido, también que la vida es un período de purificación y que nos reencarnaremos, y también hay otras historias aún más conocidas.
Tengo un montón de opciones por las cuáles creer, pero sin tener esa fe en ninguna de ellas, difícil es estar tranquilo con este tema.
Lo pienso, y mucho. Pero tal vez pasaré toda mi vida buscando la respuesta y ni si quiera con la muerte la aclararé.
Ojalá fuera cierto el reencuentro. Pero bueno, habrá que esperar.
17 de junio de 2010
A dónde van.
24 de mayo de 2010
Nostalgia
La noche, violenta. El frío, escandaloso. Y el aire que se respiraba, denso.
Sus miradas hablaban más que sus ojos, y sus labios callaban más que sus lágrimas.
Un día muy feliz acababa con un espectáculo de recuerdos. Los recuerdos ya no estaban en sus cabezas sino que rondaban, tal holograma al rededor de los dos cuerpos que, perpetrados el uno al otro bajo una tarde de lluvia se miraban sin pestañear.
El suceso llevaba más de dos años, pero era tan fuerte como para no olvidarlo nunca, las lágrimas caían nuevamente pese a las pocas palabras. Ya no aguantaron más, y se abrazaron. Creyendo rememorar el abrazo de amigo y de hermano. Nuevamente el silencio lo dijo todo, no hubo palabras. Sólo desde algún lugar ese holograma hizo de las suyas, su más grande talento... ser un bufón.
Su consejo fue el mismo de siempre... sonrían.
Bajo la lluvia, un abrazo apretado, el silencio, las miradas, el holograma y la sonrisa transformaron al momento más triste, en el mejor regalo del alegre día.
Pero sólo fue un holograma, una imagen etérea que anhelaban a diario.
18 de abril de 2010
2 de noviembre de 2008
Cigarrillo
Su último respiro estaba tan lleno de rencor como sus palabras de nicotina.
No dijo adiós.
21 de junio de 2008
Dulce agonía
Lo miró de reojo.
En su último aliento, aún se sentía la dulce fragancia de sus palabras,
Aunque solamente eran los últimos alientos de su desesperación.
Se mostraba asustada
Se terminaba el delirio, la vida se destruyó, y el destino no contó con ella
Sus manos abandonaron su rostro, y fueron desvaneciéndose hacia la nada.
Quiso vomitar un sueño.
Y construir su vida entorno a él
Dibujar algodones en el cielo, y escucharlo reír.
La realidad se iba desdibujando.
El segundero era implacable.
Su fuerte abrazo no consiguió retenerlo.
No quería que se fuera. Pero fue inútil, él se había marchado.
Y dentro de la urna transparente donde encerró sus besos, sólo quedaba una almohada.
Su niño del dulce corazón se había marchado.
Y Aferrado a el, murió la ilusión.
7 de junio de 2008
Tu partir.
Cuando los recuerdos son lo que quedó
del humo, con tu figura en mis pisadas
y tu reflejo sobre mi imagen.
a mi nueva rutina, y tu sonrisa
copa mi actuar, renazco.
Tal fénix ardiente y poderoso,
renaciste, en todos y para quedarte
al son gozoso glorioso y doloroso.
Del mismo blues que solíamos oír
y de aquella canción a Rodrigo
que me legaste, y hoy es himno de tu partir.
A dos metros de tu nombre
a un muro de tus restos
y a una vida de tu alma
Me Destroza visitar una lápida
vacía de recuerdos y,
llena de cenizas
Ante una ida sin regreso.
20 de mayo de 2008
Oscuro, pero lo suficientemente visible como para distinguir a alguien.
Entré inseguro, tarareando una canción que yo mismo compuse, para ti, en un día de aquellos.
Sin saber a qué me enfrentaría fui latido a latido y paso a paso lentamente. De haberlo sabido hubiese corrido, fue entonces cuando te vi, casi quedo pasmado,pero no me lo permití, no me lo perdonaría de nuevo.
Te vi a los ojos.¡Me sonreiste! con tu cara de niño bueno que siempre tuviste y corrí a abrazarte con esa fuerza que sólo se espera de alguien que escapa por salvar su vida.
cuando llegué a tu lado no te esfumaste, me tomaste y entre tus brazos me hiciste reir, como lo hacías entre tus palabras, entre tus risas, tus historias y tus cantos.
Casi alcancé a disfrutarlo...
Hace cuatro meses no tenía una ilusión tan feliz como esa.
En la penumbra al despertar, seguí tarareando la misma canción que te escribí en mis sueños y aún te imagino cantándola a coro conmigo.
24 de abril de 2008
Salió de casa sintiendo la misma lluvia que regaba su senda.
Salió de casa y lleguó a la misma asamblea que reunía sus caprichos. Y sin mirarla a los ojos le dijo que era cierto.


