Nuestra Patagonia, SIN REPRESAS

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10 de julio de 2010

Rosa roja

Me harté de pétalos tristes, pétalos que se marchitan, languidecen y caen.

Me cansé también de recuerdos que se pierden, se evaporan en los días, tal cuál lo hacen las posas de agua después de una lluvia.

Me cansé, y decidí congelar mis sueños, mis recuerdos -y bueno- ya empecé con las flores.

4 de julio de 2010

Un beso te hablará de lo que siento. Lleno de caricias, de delicadeces.
Un beso lento, pero apasionado dirá lo que mi boca oculta.
Tragarás mis palabras como si estuvieran sobre mis labios. Palabras en las que se envuelven valiosas sensaciones, y los más profundos sentimientos.

Tus labios delatarán tu miedo y -nuevamente- querrán hacer todo bien. Nunca sabrán, probablemente, que lo lograron  sólo con existir. 
Tus palabras se enlazarán hasta confundirse, y no podré oírlas, entonces estaré satisfecho. Pues en tus manos, siempre suaves, he guardado las esperanzas de una flor que crece a diario. Sin miedo, y sin pausas.

Tu verde color

Abrí una ventana. Doblé mi cuello y saqué de a poco mi cabeza.
Cerré los ojos, sentí el viento dibujar mis contornos y plasmar, con colores, todo lo que fue mi pasado en sólo segundos, con estelas que los niños apuntaban con curiosidad.

 Iba rápido, como mi palpitar y como el tuyo. Intenté abrir los ojos de a poco, pero entre tantas luces difusas, sólo distinguí un verde muy claro y muy bello, era todo muy rápido. El viento me robó una lágrima.


La carretera era eterna, como para no dejar de disfrutar el momento... Más rápido, más delicado, el viaje, mis ojos y el paisaje.


Sentado en la arena, la brisa fresca, como la noche.
El destino encarándome, como si fuera el culpable. Yo, agradecido. 
Le pedí al viento que me hablara, y me habló del verde, que hoy me pierde y que me mira.


La luna me canta y el verde, me ama.

11 de abril de 2010

Más que piernas largas y escotes.




Queridas mujeres. Queridas madres, suegras, novias, hermanas, hijas, amigas, primas, compañeras:
Acabo de ver un muy buen documental respecto al uso material del cuerpo de una mujer en la televisión. Es una reflexión interesante. Ustedes son forzadas (por nosotros los varones, los reproductores de una estética determinada, irreal, barbística, cosificante) a cumplir con una serie de parámetros en materia de belleza, que solo hacen a la satisfacción de los deseos (presuntos) de los varones. Una estética que las situa como objetos, y que de alguna manera, contribuye a perpetuar una condición de sometimiento de la mujer, sometimiento que a veces no vemos o no percibimos, pero que existe, totalmente naturalizado y camuflado en montones de ideas, frases hechas, costumbres.
El sometimiento de las mujeres, y su infra valoración me parece algo odioso, terrible para las mujeres, contrario a mis valores, y contrario a los valores cristianos, socialistas y de cualquier otra ética de bondad y amor que pueda existir, parámetros de comportamiento que no sigo abiertamente pero que valoro. No ignoro ni niego la participación que me toca como reproductor a veces involuntario de este sometimiento, y por eso quería compartir con ustedes este documental, que habla de la locura y de la monstruosidad de las mujeres que no quieren envejecer, de los pómulos deformes, los implantes de mamas a niveles descontrolados y antinaturales (o también aquellos que se hacen a mujeres que ya tienen suficiente), las dietas extremas.
Ustedes mujeres lo saben, pero son tan dignas de respeto, tan capaces de desarrollo intelectual y emocional como nosotros. Me llevaré a la tumba la convicción de que una mujer-que-da-amor-en-casa y el hombre-que-gana-el-pan-con-su intelecto-y/o-su-fuerza es un estereotipo que no debemos seguir como condición sin la cual no puede llevarse una vida natural. Y miles de motivos como para pedir un trato más humano y más cordial, más justo y más sincero con una mujer.
Quizás me extendí demasiado, tan solo quería decirles que como varón que ama las mujeres, amo las mujeres que tienen kilos de más, que son bajitas, que no tienen gomas, o no tienen cola, que son inteligentes, que tienen brazos flaquitos o brazos gordos, que tienen pelo lacio o crespo. La imposición de modelos estéticos no es lo que al menos yo deseo para la mujer que me acompañe en mi vida.
Y creo que hay muchísima gente que piensa así. Y que valoramos muchísimas otras cosas por sobre la estética, el cuerpo, los escotes. Y muchas veces nos contradecimos, y nos babeamos con la tele o bailando por un sueño, pero estoy seguro que muchísimos varones no querríamos estar con personas así, sino con mujeres como las que estamos, como nuestras novias, amigas, abuelas, tías, primas, amigas, compañeras.
Reconozco sinceramente mi error al caer muchas veces en la dejación de admirar sólo un cuerpo, más que a una persona, y es sin duda algo que me reprocho duramente. Pero no deja de ser algo que quiera cambiar.
Este modelo estético, cosificante de la mujer que es generado especialmente por los medios masivos de comunicación que juegan con la valorización de los conceptos sociales a fin de vender, o simplemente, maquillar algo, generan una TERRIBLE desigualdad en el trato, en el respeto, y en el sentido real que debemos darle a la existencia de una mujer.
Un sistema comunicacional que hace a las mujeres mirarse entre ellas con los ojos de un hombre.
¡POR EL RESPETO Y LA VALORACIÓN DE LA MUJER!

7 de abril de 2010

4am


Qué sensual es tu caminar a mi encuentro. Más por el encuentro que por el caminar. Te tomo, e inspirado en Neruda, te reparto versos que envueltos en dulces halagos te llenan de una y otra sonrisa que coqueta me envuelve en las nubes que hoy son recuerdos imborrables.


Me miras a los ojos, dejas de pensarlo, y te entregas sin más deseos de comportarte.
Estás más cerca de mí que yo de ti, y mientras oímos aquella canción de los propios suspiros reconfortantes, silbamos las notas de una canción que se hace nuestra entonces.

De pronto el silencio, podría ser incómodo, pero tu voz me habla hasta en esos momentos, me cuenta cómo se siente la mujer tras esos ojos, y tus caricias agradecen el trabajo que hasta ahora, parece, he hecho bien.

Inexplicablemente, comienzas a reír sin parar, y sin entenderte, río contigo por la simple alegría de verte feliz. Sabes bien cómo sellar cada momento, o con una palabra o un gesto, pero lo importante, es que me mantienes intrigado constantemente.

¿Cuánto misterio hay tras el café que tomaste al nacer?
¿Cuánto de ti, hay tras esa mirada?

Tus ojos me evitan, y no confío un segundo, pero ahora lo hago de nuevo. Presentes, frente a mí, encarándome, diciendo "aquí estoy, tal como me lo pediste". Y lo agradezco con un beso que nos lleva a nuestra cabeza de nuevo, a imaginar cúan sensual es tu caminar a mi encuentro. Más por el encuentro que por el caminar. Te tomo, e inspirado en Neruda, te reparto versos que envueltos en dulces halagos te llenan de una y otra sonrisa que coqueta me envuelve en las nubes que hoy son recuerdos reiterados...

29 de marzo de 2008

Mujer.

Llevo varios minutos casi acariciando con la vista, aquella conocida silueta.
Se trata de aquella mujer vibrante, armoniosa.
Delgada cintura y anchas caderas, Hermosa, perfecta.
Me gustaría que entendieras cómo haces cantar mi espíritu y, llenas de libertad mi corazón cuando estamos juntos.
Te tengo desde que te conocí, cuando te entregaste a mí cuerpo y te toqué, en un intento temeroso y sensual como toda primera vez. Desde entonces me sentí unido a tu vida, a tu cuerpo, a tus cuerdas y, me enamoraste con cada canción que permitiste que mis manos interpretaran.