Un latir quiere querer,
Y sin darme cuenta
me lo he vuelto a creer.
Vuelves a mí cada atardecer,
regalándome promesas,
que envueltas en bellas palabras,
no me piensas conceder.
La luz del amanecer, me hace despertar.
¡Darme cuenta!
De que ha vuelto a suceder.
Que tus mentiras convencieron,
a este pobre corazón,
Anhelado de cariño y harto de razón,
de que amor le dabas,
Y no sólo pasión.
Más grande se ha vuelto su desdicha,
Cuando el sol mostraba la verdad,
Cuando mis ojos torturados por las lágrimas,
vieron tu deslealtad.
Y esta noche te diré que no y ya no volverás.
No abriré mi ventana, ni mi corazón.
Mi único aliento serán las lágrimas y el dolor.
Que tus mentiras han calado, creando confusión,
amor, rencor... Odio, temor...
Han hecho de mi esencia,
un mar de frustración.
¿A quién entregaré mi corazón?
Tan roto, tan destrozado,
Quién va a querer, Un alma sin amor.
Vuelves de rodillas suplicando perdón.
Rogando, que es mentira,
que sólo fue confusión.
Efímero como el aire,
Sin esencia como la luz,
llenar mi alma no puedes,
aunque lo intentes con virtud.
Mi alma está vacía, mi mente fuera de luz,
Mi corazón inerte, Mi vida se vuelve un ataúd.


