29 de junio de 2010
Flores al recuerdo.
23 de junio de 2010
6
La noche cayó a pedazos, sin piedad con vagabundos ni destechados.
El cielo no estaba triste, las nubes no lloraban, la lluvia no mojaba, porque lo que caía no era agua.
El universo entero se dirigió hacia la tierra, y más que lágrimas y gotas, lo que se deslizaba por el aire, eran estrellas.
Ahora salgo a caminar por las calles como si fuera otoño, pero en vez de pisar hojas, adivina qué...
Cada una con su luz propia, algunas más ariscas que otras, pero por sobre todo, ahí estaban...tiradas.
Desde el suelo una me llamó para susurrarme algo... Habló sobre mujeres rubias, realmente se enamoró.
Algo tienen ellas, hasta donde sé, muchas vienen de otro planeta.
Nunca más llovieron estrellas, pero el cielo estuvo muy despejado.
22 de junio de 2010
De los errores
Estaba perdido, abatido por sobre todo derrotado y cansado.
Le duró un par de horas la frustración, intentando esconderla detrás de los arbustos y entre las nubes, pero era evidente, después de todo no son ni tan frondosos, ni las nubes tan contundentes como parecen.
Era inminente un desastre pero, entre tanto desvarío de una mente desorbitada, un remezón puso todo en su lugar.
Ahora vuelve a pisar las calles paciente, solemne, enérgico, y tranquilo... Pero mucho más reflexivo y cauto.
No se perdonará volver a tropezar con la misma piedra. Hoy le parece muy a la vista, y simple de esquivar.
17 de junio de 2010
A dónde van.
Desde el inicio de los tiempos el hombre se ha preguntado "¿dónde iremos luego de la muerte?"
algunos han dicho que la muerte es la prueba de que existimos, otros que la vida no tiene sentido, también que la vida es un período de purificación y que nos reencarnaremos, y también hay otras historias aún más conocidas.
Tengo un montón de opciones por las cuáles creer, pero sin tener esa fe en ninguna de ellas, difícil es estar tranquilo con este tema.
Lo pienso, y mucho. Pero tal vez pasaré toda mi vida buscando la respuesta y ni si quiera con la muerte la aclararé.
Ojalá fuera cierto el reencuentro. Pero bueno, habrá que esperar.
6 de junio de 2010
Ganador
Era viejo, tenía su chaqueta rota y manchada, sus zapatos abiertos, y su barba frondosa.
Hace años no veía a su familia, llevaba meses sin agua caliente, y días con hambre.
Tres días iban, de peleas con otros vagabundos, por una esquina en la que pedirían dinero, y llevaba también tres días marchándose cabizbajo.
Sin embargo, se sabía ganador. Siempre fue despreciado, pero él disfrutaba cruzando las calles. Esperaba los semáforos y cuando daba la luz verde, caminaba muy rápido, era el primero en salir de la vereda y el primero en llegar a la del frente.
Era realmente bueno en su deporte. Pobre, solitario y vacío, pero era su deporte. Y él, era el mejor.
Un alegre ganador.
En la misma esquina...
Era joven, zapatos lustrados, camisa y corbata. Maletín y reloj. Abogado exitoso, adinerado y mujeriego.
Consumista, derrochador, individualista, y admirado por todos.
Un ejemplo a seguir en la sociedad.
Vacío de sentimientos, fue prepotente cientos de veces con esos trabajadores simplones que poco de su tiempo merecían. Y así fue siempre su vida. Llena de la mísera burla ajena.
Pobre, solitario y vacío, ése era su deporte, y él era el mejor.
Un triste ganador
1 de junio de 2010
La vida no es tan difícil
No toda la responsabilidad de lo que ocurre la tiene la vida.
28 de mayo de 2010
Recién comenzando
24 de mayo de 2010
Nostalgia
La noche, violenta. El frío, escandaloso. Y el aire que se respiraba, denso.
Sus miradas hablaban más que sus ojos, y sus labios callaban más que sus lágrimas.
Un día muy feliz acababa con un espectáculo de recuerdos. Los recuerdos ya no estaban en sus cabezas sino que rondaban, tal holograma al rededor de los dos cuerpos que, perpetrados el uno al otro bajo una tarde de lluvia se miraban sin pestañear.
El suceso llevaba más de dos años, pero era tan fuerte como para no olvidarlo nunca, las lágrimas caían nuevamente pese a las pocas palabras. Ya no aguantaron más, y se abrazaron. Creyendo rememorar el abrazo de amigo y de hermano. Nuevamente el silencio lo dijo todo, no hubo palabras. Sólo desde algún lugar ese holograma hizo de las suyas, su más grande talento... ser un bufón.
Su consejo fue el mismo de siempre... sonrían.
Bajo la lluvia, un abrazo apretado, el silencio, las miradas, el holograma y la sonrisa transformaron al momento más triste, en el mejor regalo del alegre día.
Pero sólo fue un holograma, una imagen etérea que anhelaban a diario.




