Nuestra Patagonia, SIN REPRESAS

20 de mayo de 2008

Oscuro, pero lo suficientemente visible como para distinguir a alguien.
Entré inseguro, tarareando una canción que yo mismo compuse, para ti, en un día de aquellos.
Sin saber a qué me enfrentaría fui latido a latido y paso a paso lentamente. De haberlo sabido hubiese corrido, fue entonces cuando te vi, casi quedo pasmado,pero no me lo permití, no me lo perdonaría de nuevo.

Te vi a los ojos.¡Me sonreiste! con tu cara de niño bueno que siempre tuviste y corrí a abrazarte con esa fuerza que sólo se espera de alguien que escapa por salvar su vida.

cuando llegué a tu lado no te esfumaste, me tomaste y entre tus brazos me hiciste reir, como lo hacías entre tus palabras, entre tus risas, tus historias y tus cantos.
Casi alcancé a disfrutarlo...
Hace cuatro meses no tenía una ilusión tan feliz como esa.

En la penumbra al despertar, seguí tarareando la misma canción que te escribí en mis sueños y aún te imagino cantándola a coro conmigo.

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