Nuestra Patagonia, SIN REPRESAS

18 de julio de 2010

Siempre hemos tenido el Derecho, que sea efectivo e igualitario.

El pasado miércoles, la cámara de Diputados, se pronunció respecto de la medida tomada por el parlamento español, en función de la modificación de la ley de aborto ya aprobada en aquel país. 

Más allá de la concepción -no me cabe duda que diversa- que radica en la reserva moral de nuestro país ha pasado absolutamente inadvertida una situación que demuestra el matiz moralista y ampliamente retrógrado de nuestro parlamento. Aquel que dice representar a todos los chilenos, pese a los enormes vicios representativos que lo constituyen. 

Los parlamentarios de la Derecha fueron quienes impulsaron un proyecto que condena al aborto al que hace referencia como un “crimen amparado por el Estado”.

Es crítico que habiendo voces disidentes -como dicen serlo los progresistas- no se haya levantado la voz para contradecir, debatir, denunciar o al menos para hacer pública una condena moral que compete a todos los chilenos manejar, y que merece ser discutida antes de aprobada.

Está claro para dónde juegan los medios de comunicación, pero es necesario que todos sepamos que para los ojos internacionales, Chile, los jaguares de latino américa, desaprueba y condena al parlamento español por una decisión que amplía los Derechos personales, de intimidad, y conceden una enorme justicia a las mujeres y a los pobres de cualquier sociedad. 

Anhelo el Derecho a decidir, a la justicia y con tanta basura informativa, el que todos merecemos a enterarse de cuánto sucede en las cúpulas que herméticamente trabajan en el parlamento.

Como ciudadanos, organizados y no tan organizados, debemos trabajar por hacernos presente en el día a día. Pues los medios avasallan a la sociedad con su discurso día a día.

Mientras tanto, Argentina se convierte en el primer país de América Latina en aprobar el matrimonio igualitario, Chile sigue privándose de sus propios derechos y garantías civiles.

Juntos podemos construir un nuevo camino y un nuevo país.

10 de julio de 2010

Rosa roja

Me harté de pétalos tristes, pétalos que se marchitan, languidecen y caen.

Me cansé también de recuerdos que se pierden, se evaporan en los días, tal cuál lo hacen las posas de agua después de una lluvia.

Me cansé, y decidí congelar mis sueños, mis recuerdos -y bueno- ya empecé con las flores.

5 de julio de 2010

El Hombre sobre el árbol.

Nació de sus ramas -Bajo ellas- del árbol de los sueños, de los pueblos, de la tierra, un Hombre con cuya sombra se protegió durante siglos. 

No hubo llantos, no hubo reproches, no ha habido hasta hoy quien se enoje. 
Es el árbol del pueblo, del campo y del cielo. Es el árbol que se queda sin tierra.

Hoy el Hombre lo mira lejano, ya no quiere su sombra y guarida. Hoy el Hombre lo bate y lo escupe, se mofa y lo derriba. Hoy de un viejo tumbado, el Hombre bebe sus copas.

Árboles han sido muy sabios, sus hojas siempre dan sombra. Sus ramas hoy no se adoran, le dan cuerpo a la sopa.
Fueron tiempos aquellos, los de hoy son sólo pausas. Pueblos, ciudades y sombras tristes pero con causa.

El Hombre sobre sus hojas, el Hombre sobre su sabia.

4 de julio de 2010

Un beso te hablará de lo que siento. Lleno de caricias, de delicadeces.
Un beso lento, pero apasionado dirá lo que mi boca oculta.
Tragarás mis palabras como si estuvieran sobre mis labios. Palabras en las que se envuelven valiosas sensaciones, y los más profundos sentimientos.

Tus labios delatarán tu miedo y -nuevamente- querrán hacer todo bien. Nunca sabrán, probablemente, que lo lograron  sólo con existir. 
Tus palabras se enlazarán hasta confundirse, y no podré oírlas, entonces estaré satisfecho. Pues en tus manos, siempre suaves, he guardado las esperanzas de una flor que crece a diario. Sin miedo, y sin pausas.

Tu verde color

Abrí una ventana. Doblé mi cuello y saqué de a poco mi cabeza.
Cerré los ojos, sentí el viento dibujar mis contornos y plasmar, con colores, todo lo que fue mi pasado en sólo segundos, con estelas que los niños apuntaban con curiosidad.

 Iba rápido, como mi palpitar y como el tuyo. Intenté abrir los ojos de a poco, pero entre tantas luces difusas, sólo distinguí un verde muy claro y muy bello, era todo muy rápido. El viento me robó una lágrima.


La carretera era eterna, como para no dejar de disfrutar el momento... Más rápido, más delicado, el viaje, mis ojos y el paisaje.


Sentado en la arena, la brisa fresca, como la noche.
El destino encarándome, como si fuera el culpable. Yo, agradecido. 
Le pedí al viento que me hablara, y me habló del verde, que hoy me pierde y que me mira.


La luna me canta y el verde, me ama.

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