Nuestra Patagonia, SIN REPRESAS

20 de diciembre de 2009

Mi alma descansa

Llegué cuando la noche se hacía violenta.

El viento arrastraba el triste lamento de unas notas perdidas en una canción que hice mía.
Tiré el último aliento sobre la arena, que,
Bañada de espuma, borraba las huellas de cualquier presencia.

Las conchas que habían formado mi nombre entre algas, fueron barridas,
empujadas con fuerza hacia el mar.
No tenía sentido que siguieran.

Las estrellas pestañeantes,
Lamentable acento, respondían al eco de mi voz.
Un golpe de aire me tiró al suelo,
movió mi pelo y me cubrió de arena.
Se desdibujaron las ideas, las canciones y el rojo de mis labios.
Se escaparon las risas de mis ojos.
Mi pantalón y mi camisa, volaron entre las nubes.

Caminando hacia delante, fui desabrochando mi alma,
botón a botón.
Doblé las mangas, doblé el cuello, estiré los puños y alisé las arrugas...
La dejé sobre la arena, rodeada de unas piedras y sonriendo de lado.
Allí junto al mar, mi alma quiere descansar.

Cosa de fechas.

No todos los días son iguales.


23 meses.

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