Nuestra Patagonia, SIN REPRESAS

24 de abril de 2008


Salió de casa, a ciegas, siguiendo las huellas que el mismo viento le indicaba.
Salió de casa sintiendo la misma lluvia que regaba su senda.
Salió de casa y lleguó a la misma asamblea que reunía sus caprichos. Y sin mirarla a los ojos le dijo que era cierto.


Cantaron juntos horas, la vida y la otra, y al acercarse la hora del adiós La Reconoció, y la flor murió tan pronto murió el último suspiro de su voz.


Famaj-7

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